Pseudosíndromes

Empieza septiembre y empiezan los post, artículos y los falsos síndromes a aflorar. Hoy he contabilizado unos 5 post en Facebook sobre qué da y qué no da la felicidad: mirar el mar, hablar con tu perro, hablar con las amigas o salir con ellas si eres mujer, beber dos copas de vino al día, escuchar heavy metal, todo eso es fuente de felicidad según estas revistas y perfiles de las redes sociales que lo único que hacen es buscar el clik fácil.
En primer lugar habría que definir qué es la felicidad, tarea ardua dónde las haya (no es el objetivo de este post) y en segundo lugar tampoco tienen en cuenta ni el contexto de las personas ni la individualidad de cada una de ellas. Pues porque aunque a priori mirar el mar parezca relajante, cae de cajón que puede haber mucha otra gente a la que no le guste o incluso le produzca pavor.
Pero además septiembre es el mes dónde aparece los falsos síndromes o lo que yo he querido llamar pseudosíndromes. Hablemos de un par de ellos:
-Síndrome postvacacional: Se puede definir como el estado que se produce en el trabajador al fracasar el proceso de adaptación entre un periodo de vacaciones y de ocio con la vuelta a la vida activa, produciendo molestias que nos hacen responder a nuestras actividades rutinarias con un menor rendimiento. Ese malestar toma la forma de ansiedad, falta de sueño, tristeza, distimia, pereza… Y relacionado con ello aparecen numerosas páginas de consejos y  proliferación de pseudociencias que nos recomiendan qué hacer para afrontar esa situación. Se pretende con ello patologizar una situación que es normal y que ¡¡no pasa nada!!. Si te da pereza volver al trabajo, es normal, si te cuesta madrugar después de unos días levantándote tarde, es normal, recordar con nostalgia el tiempo de ocio y que te de tristeza, no es patológico, que eches de menos poder dormir la siesta y tener tiempo para hacer aquello que tenías ganas de hacer, es normal.
-Síndrome de normalidad: Se trata del síndrome postvacacional pero en niños. Claro! Vamos a ponerle otro nombre! En este caso se define como la sintomatología que produce la vuelta a la normalidad, y que (según las pseudociencias y charlatanes) puede causar en los niños un estado de cansancio, tristeza, irritabilidad, insomnio, hastío y ansiedad. De nuevo se ofrecen listados de consejos de qué hacer con los niños para que no se den estos síntomas o para minimizarlos. De nuevo hacemos patológicas situaciones que son normales. ¿Qué al niño le cuesta irse a la cama a las 20h porque en verano se ha ido más tarde? Normal. ¿Qué el niño no tiene ganas de empezar a la escuela o tiene ciertas preocupaciones sobre si estarán sus amigos o el compañero que le cae mal? Normal. ¿Qué no quiere hacer deberes porque lleva todo el verano disfrutando de la piscina y los dibujos animados? Normal. Como en el caso anterior (y los niños más aun por el largo periodo vacacional), después de haber disfrutado del tiempo libre, el ocio y el sueño, la vuelta a la rutina se hace cuesta arriba, pero es normal, no pasa nada, en una semana o dos, todo vuelve a su lugar.
. ¡Por favor, dejemos ya de poner etiquetas psicológicas a situaciones corrientes que se normalizan con el paso del tiempo!

Pd. La foto que he usado para este post es de @72kilos podéis verla en su IG. https://www.instagram.com/p/Bm1mxvmh7cl/?utm_source=ig_web_copy_link

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