La atención

Cada día oímos hablar de déficit de atención, niños y adultos con problemas de atención, pero ¿Qué es exactamente la atención?
La atención es una función cerebral que nos permite seleccionar aquellos estímulos en el ambiente que son útiles y relevantes para llevar a cabo una actividad (o varias) y descartar o ignorar los estímulos que no necesitamos en ese momento. En este sentido, la atención funciona como un foco de luz sobre el escritorio del estudiante que alumbra solo aquellos apuntes en los que se debe centrar y deja en la sombra, en un segundo plano el resto de objetos que hay sobre el escritorio.
De esta manera, la atención se sitúa en la confluencia de otros conceptos como la motivación, la concentración, la vigilancia, la curiosidad o la alerta.
Existen diferentes tipos de atención:
-Atención sostenida: Nos permite mantener una respuesta conductual sobre un mismo objeto o actividad de una forma continuada y por un determinado periodo de tiempo.
– Atención selectiva: Es la que nos proporciona la capacidad de mantener una respuesta a pesar de haber estímulos distractores.
-Atención alternante: Flexibilidad mental que nos permite cambiar el foco de atención de una tarea a otra, sin perder la información.
-Atención dividida: Es la capacidad de responder a varios estímulos o tareas de forma simultánea.
Desde la neuropsicología hablamos de rehabilitación de la atención para referirnos a aquella estimulación de la función cerebral en todas sus modalidades. Existen varios modelos de rehabilitación y éstos deben ser llevados a cabo por un profesional.
Ahora bien, os dejo algunos consejos para facilitar el proceso de atención o concentración:
1- Controlar y simplificar la información de las instrucciones. Imaginemos un niño que queremos que se ponga los zapatos, se abroche la chaqueta, coja la mochila y salga hacia el colegio. Se trataría de dar estas instrucciones de una en una, en lugar de decir “venga, prepárate que nos vamos”
2- Establecer periodos de descanso durante la actividad (bien sea estudio o trabajo). Por ejemplo periodos de 5 minutos cada 15 minutos de actividad.
3- Intentar reducir los estímulos distractores del ambiente.
4- Ofrecer ayudas y apoyos que ayuden a focalizar la atención sobre la tarea y a discriminar a la persona cuando debe de cambiar de tarea.
5- Variar las tareas para que éstas tengan interés.
6- Para evitar la fatiga a la hora de realizar las tareas, debemos dejar para el final las tareas más sencillas.

 

Para leer más sobre el tema:

Muñoz Céspedes, J.M. y Tirapu Estárroz, J. (2008). Rehabilitación Neuropsicológica. Madrid. Síntesis.

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