Dependencia Emocional: Cuando usamos el amor como una droga.

Si hay algo que mueve el mundo, desde luego ese algo es el amor. Las relaciones de pareja, para ser exitosas, deben partir de personas que han cultivado su individualidad, autoconfianza y autoestima, sin embargo, en muchas ocasiones, el amor se convierte en una adicción difícil de manejar en la que, paradójicamente, la adicción amorosa es un intento de adquirir control sobre nuestra vida, pero en dicho intento cedemos el control a otra persona (Shaeffer, 1998). Aquellas actividades y experiencias que pueden modificar o influenciar la práctica vívida, nuestra percepción y visión de las cosas y de la vida, tiene un potencial adictivo, y el amor no lo es menos. Así sabemos que las drogas existen para desinhibir al individuo de su propio persona, de su yo, de la misma manera que lo hace la dependencia emocional. El placer generado por cualquier opiáceo se asimila en gran medida a la sensación de sentirse amado. Es decir, toda relación amorosa positiva provoca en los circuitos cerebrales la misma sensación de placer que las drogas más sintéticas.

Sin embargo, para entender qué lleva a unas personas a engancharse a relaciones amorosas de forma tóxica, debemos reseñar más factores.

La dependencia emocional consiste en la necesidad extrema de orden afectiva que una persona siente hacia otra, su pareja, a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja (Castello, 2000, 2005). Este mismo autor nos explica que cuando las personas sienten sus necesidades emocionales insatisfechas éstas se intentan cubrir desadaptativamente con otras personas.

Así pues, esa adicción o dependencia emocional es egocéntrica y egoísta, trata de satisfacer las propias necesidades de la persona que busca la atención y aprobación de la persona amada para sustentar su propia autoestima, sus emociones y su vida.

Para conocer cómo se desarrolla esta dependencia emocional en las personas debemos buscar en la crianza de esa persona dependiente. La Teoría del Apego de Bowlby (1958), describe diferentes estilos de apego y entre ellos se encuentra el apego inseguro, en la que el autoritarismo paterno se vincula un niño muy dependiente de su figura paternal, teniendo una ansiedad y miedo constante de separación. Si en las relaciones paterno-filial no dan oportunidad de ofrecer al niño comportamientos independientes y autónomos, sobreprotegiendo y evitando todo acto de construcción de su ser, por sí mismo (en especial en la adolescencia), la persona tiene una alta probabilidad de generar una dependencia emocional hacia los demás. Las características del niño con apego inseguro son parecidas a las del adulto dependiente emocional: búsqueda de proximidad y desasosiego a perderla.

Por otro lado, no debemos olvidar que las necesidades del niño y después de adulto se identifican por sensaciones físicas y emocionales tales como calor, frío, satisfacción o irritación. Si las necesidades se satisfacen aparece un sentimiento de seguridad y atención, lo cual genera equilibrio, confianza en uno mismo y en los demás. El problema surge cuando esas necesidades no son cubiertas, cuando no se recibe ayuda se intensifica la inseguridad, la incomodidad, desaparece la sensación de confianza en uno mismo y en los demás y ésta es la base del amor adictivo.

Pero, ¿Cómo es la persona dependiente emocional? ¿Qué tipo de relaciones establece? ¿Crees que encajas en el perfil de tener una relación emocionalmente dependiente?

Las personas con dependencia emocional son aquellas que tienden a complacer a los demás, su objetivo es evitar el rechazo y ser protegidas. Por ello pueden asumir el rol del salvador, estar totalmente a disposición de su pareja o de otra persona con autoridad, pero a su vez suelen demandar la atención que tanto anhelan, por lo que pueden verse en ocasiones como personas egoístas, posesivas, autoritarias, con déficit en habilidades sociales y una exclusividad asignada. La persona dependiente tiende a idealizar a su pareja y suele asumir una posición de sumisión frente a ésta, por lo que no es infrecuente que refieran experiencias de maltrato físico o psicológico. A pesar de reconocer dicho maltrato no tienen la capacidad para dejar de estar ‘enganchada’ a su pareja. Pide perdón incluso por cosas que no han hecho, con el fin de mostrarse tierno y sumiso ante su pareja; para ganar su aprobación y amor.

Además presentan algunas distorsiones cognitivas. Según un estudio llevado a cabo con una muestra amplia de población, parejas y solteros con y sin dependencia emocional, se observó que las personas dependientes emocionales tienden a tener las siguientes distorsiones cognitivas: Pensamiento polarizado (o no me quiere nada o solo me quiere a mi), interpretación del pensamiento (seguro que está pensando…), visión catastrófica (seguro que me sale mal), falacia de control(yo puedo controlar esto), falacia de justicia (creer que todo lo que da se ha de recibir por justicia), falacia de cambio (creer que puede cambiar a las personas), deberías (mantener reglas rígidas y exigentes sobre cómo tienen que ser las cosas, en este caso sobre el ideal del amor), y falacia de recompensa divina (no buscar soluciones a problemas y pensar que se resolverán de forma mágica), de todas ellas los sesgos más representativos son dos: los «deberías» característicos de personas rígidas, inflexibles y la falacia de control.

Estos aspectos determinan la relación con un dependiente emocional. El respeto a la individualidad del otro se ve alterado ya que el aferramiento a su pareja es excesivo,  el creer que todo lo que hace es por el bien de la relación da como resultado una falta de construcción propia y a una incapacidad de aceptar al otro tal y como es. El comportamiento suele ser caprichoso, las  llamadas telefónicas y los mensajes continuos, el control excesivo y la preocupación y temor al abandono desproporcionado. Todos esto hace que el otro se vea saturado y en ocasiones culpable.

Aunque resulta complicado que la persona afectada vea su situación como problemática, en numerosas ocasiones estas personas son llevadas a terapia por sus parejas u otros familiares. El trabajo en terapia consiste en trabajar emocionalmente sus inseguridades, los sesgos cognitivos antes mencionados, mejora de la autoestima, superar el miedo a la soledad y  la necesidad de validación externa.

 

Referencias

Bowlby, J. (1958). The nature of the child´s tie to his mother. Internacional Journal of Psychoanalysis, 39, 350-373.

Castelló, J. (2000). Análisis del concepto dependencia emocional. Recuperado el 25 de mayo de 2007, del sitio Web del Congreso Virtual de Psiquiatría, conferencia 6-Cl-A: 52 pantallas: http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa6/conferencias/6_ci_a.htm. l

Lemos, M. & Londoño, N. H. (2007). Distorsiones cognitivas en personas con dependencia emocional. Informes Psicológicos, 9, 55-69.

Rodríguez de Median, I. La dependencia emocional en las relaciones interpersonales. ReiDoCrea. Revista electrónica de investigación Docencia Creativa,  2, 143-148

Schaeffer, B. (1998). ¿Es amor o es adicción? España: Apóstrofe.

 

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