Consejos para un envejecimiento activo y saludable

Actualmente el envejecimiento ocurre con mayor frecuencia y “cada vez más tarde”. Hasta hace pocos años hablabamos del envejecimiento como la 3ª edad, siendo ésta en torno a los 65 años. Se estipulaba esta edad por cuestiones meramente prácticas, relacionado con la esperanza de vida, pero sobre todo haciéndola coincidir con la edad de jubilación.

Dados los avances en la ciencia en general y en la medicina en particular, la esperanza de vida hoy día ha aumentado tanto que podemos hablar ya de una 4ª edad. Son aquellas personas que superan los 80 años.

Sin embargo al hablar de envejecimiento estamos generalizando de forma exagerada ya que como en cualquier otra edad, cada persona es un mundo y cada uno envejece de distinta manera. Por distinguir un poco más, podemos establecer tres formas (también muy generales) de envejecer:

-Envejecimiento normal: Cuando la persona envejece sin patologías, pero con riesgo de padecerlas.

-Envejecimiento patológico: Personas que envejecen con diversas patologías, tanto físicas (problemas cardíacos, diabetes, HTA, dependencia física) como cognitivas (deterioro cognitivo leve, demencia, etc.)

-Envejecimiento activo y saludable: Personas que envejecen con un alto nivel de funcionamiento, menor riesgo de patologías, comprometidos en las relaciones interpersonales y participacióna activa en actividades satisfactorias.

De éste úlimo es del que voy a hablar un poco más. El proceso de envejecimiento está muy relacionado con el estilo de vida de la persona, el entorno socioeconómico o las enfermedades. Entendiendo la salud como el bienestar fisíco, psicológico y social, el proceso de envejecimiento saludable forma parte de aquellas personas que gozan de buena salud, pues incluye elementos psicológicos, sociales y biológicos.

Las personas que envejecen de forma saludable gozan de buena salud, se mantienen activas a través de actividades que les resultan gratificantes y acordes a su entorno, son autónomos físicamente y presentan un buen funcionamiento cognitivo, emocional y social.

Por ello es importante invertir en uno mismo, prevenir el envejecimiento patológico está en las manos de cada persona y no es necesario hacer actividades que resulten díficiles, pesadas o complejas para la persona, aquí os dejo algunos consejos sencillos que nos ayudarán a obtener un envejecmiento activo y saludable.

1 – Realiza ejercicio físico. No es necesario correr una maratón, simplemente una pequeña caminata todos los días nos ayudará a mantener el cuerpo activo y posponer la dependencia física, y si los haces en compañía, mejor! También podemos realizar ejercicios adaptados a las peculiaridades del envejecimiento como por ejemplo gimnasia de mantenimiento, ejercicios en el agua, yoga…

2 – Ocupa el tiempo en cosas que te resulten agradables. Quizás hay algún hobby que hayas dejado de lado hace tiempo, o alguna aficción que siempre te gustó y nunca te atreviste a hacer, es buen momento de llevarla a cabo ahora. Realizar actividades que nos resulten agradables nos alejan de la depresión y el estrés.´Tan importante como la salud física es la salud emocional en la vejez, la persona puede sufrir ansiedad ante las recién estrenadas dificultades de esta edad, depresión o duelo patológico ante la pérdida de amigos o familiares, por ello sentirse pleno realizando actividades que nos reporten satisfacción nos ayudará a incrementar la autoconfianza y afrontar los cambios propios de esta edad.

3- Realiza actividades cogntivas. Como he comentado más arriba, hablamos de 3 pilares en el envejecimiento activo y saludable; lo biológico (físico), lo emocional y lo cognitivo. Aquí se trata de mantener la mente activa, bien sea realizando un programa de estimulación cognitiva, como realizando distintos pasatiempos, leyendo el periódico o estando al día de los acontecimientos de actualidad. Es necesario ejercitar los distintos procesos cognitivos. Muchas veces cuando hablamos de estimulación cognitiva se tiende a pensar en la memoria, pero mantener la mente activa va mucho más allá de estimular los procesos de memoria (la cual se puede trabajar desde sus multiples procesos; semántica, biográfica, de trabajo…), si no también estimular otros procesos como la atención, la planificación, procesos verbales (fluidez y semántica), el cálculo, flexibilidad mental.

4 – Aprender. Aprender es de las tareas que más activo te puede mantener, y hay infinidad de cosas, intereses que podemos querer aprender. Cualquier tarea es factible aquí, desde aprender a tocar un instrumento, hasta aprender a coser o dibujar o cocinar. Deja volar tu creatividad!

5 – Mantente activo socialmente. Una de las patologías de esta sociedad es la soledad en la vejez. Las personas que envejecen solas tienden a sufrir más trastornos afectivos como la depresión, a verse a sí mismos como fracasados y olvidados de la familia y amigos. Por ello es importante que las relaciones sociales no se pierdan o que incluso se hagan nuevas relaciones. Existen multitud de tareas que podemos realizar en compañía, las actividades físicas o recreativas de las que he hablado en el punto 1 y 2, los juegos de mesa son fantásticos y se pueden realizar con amigos o desconocidos en los centros sociales, en el parque o dónde os apetezca. Estimulan las capacidades cognitivas y fomentan las relaciones sociales, por ello el juego incrementa la autoestima y mejora el estado de ánimo, el sentido de la autoeficacia y realización personal. Cultiva tus amistades, siempre puedes llamar por teléfono a esa persona que hace tanto que no ves y con la que te gustaba mantener conversaciones o llama a los nietos para ver qué tal les ha ido la escuela.

En resumidas cuentas, el envejecimiento es una etapa en la que se pueden abrir nuevas puertas, aprender de uno mismo y de los demás, relacionarse y ocupar el tiempo en lo que nos haga felices.


¿Te animas a ser feliz?


 

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